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Cartas Circulares de Margarita a los Responsables y Almas Pequeñas del mundo
DECIMO NOVENA CARTA CIRCULAR DE MARGARITA

A LA LEGION EN EL MUNDO

ABRIR SU CORAZON AL AMOR

A mis queridas Pequeñas Almas:
Yo no soy más que una pobre pequeña alma. Quiero decirles que un pequeño niño no puede dar más al Pequeño Jesús, de lo que puede dar a su Madre. Sólo Ella puede entender ese niño escogido por su Hijo, nacido en la espontaneidad de un amor verdadero de esta tierra.Y yo permanezco y permaneceré siempre siendo la espontaneidad de ese amor, en su claridad para amar y acoger a los pequeños pobres, mis hermanos de la tierra, que nuestro Padre de los Cielos me ha dado para acogerlos en mi corazón y ofrecércelos.
Dios ama a los pequeños y yo amo lo que Dios ama. Yo no busco comprender, yo me dejo conducir. Pequeñas Almas seamos todas escogidas de Dios, los unos para los otros. Déjense conducir. Yo trabajo y mi trabajo es el amor, el Cielo, un amor que se da y no cesa de gritar en su corazón en una permanente oración: ¡Jesús! ¡Yo te amo!
Si es que canto o lloro, es a Jesús que yo amo y que me ama, yo lo sé. Las lágrimas, los sufrimientos yo no puedo más que amarlos en su ofrenda al Amor Misericordioso. Humanamente no tengo más que admitir que el sufrimiento me da terror, pero no impide que este miedo pueda transformarse en amor que se da, para salvar y encontrar un rincón en el corazón de los niños de este mundo para hablarles de Dios, de ese Padre que los ama, que los desea. Mis heridas se cicatrizan por una incomprensible alegría que no siempre llego a entender. ¿Cómo puede ella estar en el medio de las tristezas del mundo? ¿Es esto el gran Amor? Mi corazón responde: ¡Sí! ¡Sí! ¡Sí! La vida no es un sin sentido. Es un aprendizaje maravilloso "del pro y en contra". Es el corazón que se abre, es lo humano que sufre; sí, es el alma y el cuerpo que se asimilan. Todo en mí, participa en ese don. Yo amo a mi Dios, a mi Padre en su inmensidad.
¡Sí! Yo lloro, hijos míos, pero mi amor me parece tan pequeño, tan frágil, frente a la grandeza de ese infinito Amor que me rodea. ¡Oh! Cómo quisiera hacerles participar en mis impulsos y, de todo lo que se vive en ese tan Real Amor Divino en mí y que veo grande como el mundo, y los mundos, como el universo entero. ¡Es a Dios que yo deseo! Es al Amor y al sufrimiento que quiero comprender, acoger, aceptar y a la vez a la alegría. Yo soy tan pequeña, presintiendo la grandeza de un infinito que me capta, que me embriaga, que me hace vivir, llorar, cantar, rezar y amar.

Mi oración, mis Pequeñas Almas, son ustedes. ¡Es para ustedes! Es mi vida ofrecida tal como soy, con mis debilidades y a veces lo que puede ser heroísmo. Y Jesús toma mi mano, sonríe y me conduce a mi Santa Madre. ¡Oh! Esa sonrisa de Jesús que consuela todas las lágrimas. ¡Qué dulzura de su Mirada sobre sus "Pequeñas Almas" ¡Don puro de la Gracia! y yo no puedo impedir de tratar de ser un ejmplo , mira a mis hermanos de la tierra con los ojos del corazón bien abiertos para acoger sus sufrimientos o regocijarme de sus alegrías, en mi alma yo siento pasar el Gran Amor Consolador del Redentor.
Yo digo a mi Padre del Cielo, a su hijo adorado, a Mamá María, cuánto los amo y cuánto quisiera que todas las Pequeñas Almas le amasen generosamente. La vida es tan corta y la eternidad es "siempre". ¡Yo no puedo más que sufrir y amar! ¡Oh! Padre Celestial, mi corazón está tan agradecido de ese Poder de Amor que escapa de vuestra Mirada. ¡En ese momento yo vivo el Amor del Padre por todos sus niños!
Pequeñas Almas traten de comprenderme. ¿No soy acaso vuestra pequeña mamá de la tierra? Es una marea de gracia que me inunda y me ahogo en el oleaje. Tengo la necesidad de engancharme a la Roca visible e invencible para no ser llevada por ella. Yo me siento como todo un pequeño misterio de Dios-Padre, un gran amor del Hijo y un pozo sin fondo del Espíritu que no deja de fluir en mí. Trinidad que me es incomprensible, pero que sin embargo se deja adivinar y amar.
A ustedes, Pequeñas Almas, esta meditación de vuestra pequeña mamá. Mas, ¿qué piensan ustedes de ella? Para mí es un compartir con aquello que se ama. Oren por mí.



Margarita.-




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