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Cartas Circulares de Margarita a los Responsables y Almas Pequeñas del mundo
VIGESIMA CARTA CIRCULAR DE MARGARITA

A LA LEGION EN EL MUNDO

SOMOS LOS PEQUEÑOS DE JESUS

Mis queridas almas Pequeñas:
¡Si sólo supierais cuan sinceramente querida sois para mí! Yo presento cada Alma Pequeña a Jesús. Les amo, Almas Pequeñas, les amo con todo el amor del Corazón de Jesús dentro del mío. ¡Almas Pequeñas, corresponded a mi amor porque yo necesito vuestro amor y vuestra ayuda, también!. Vosotras sois mi familia, la familia de los pequeñitos. Deseo enseñaros a amar Mas al Amor. El que nos ama tanto; en el infinito Amor de Dios, este Bendito Amor, el Amor Misericordioso de Jesús por todas las almas y en todas partes. Deseo enseñaros a amar a María, nuestra pequeña María, nuestra pequeña Virgen Bendita, hija escogida del Amor e hija escogida de Dios para conducir al mundo nuevamente a su Hijo Jesús.
Almas Pequeñas, aprendamos a amar más: ¡Nosotros somos los pequeños de Jesús, los pequeñitos. El ama lo que es pequeño.
Yo puedo totalmente hablar de amor;puesto que es el Amor quien a traves de mí, os habla a vosotras a quienes el Ama. El desea uniros en todos los rincones del mundo, en cada país, a todos los pequeños a quien El ama y a aquellos que El desea todavía salvar. ¿Y como desea salvarlos? ¿A estos hijos quienes no le conocen? Bien.¿No deseaba Jesús Su Legión de los Pequeños?. ¿No deseaba El que fueran los pequeños hijos de Su Corazón quienes se pusieran a esta Obra?.
Hijos míos, creedme, no hay felicidad posible en esta tierra para aquél que no conoce al Buen Señor, que no le ama, que desea ahuyentarlo de sí mismo; como tampoco para aquél que desea arruinar a las almas, ni para aquel que
no sabe como amar. ¡No hay felicidad posible para aquél!
Amémonos unos a otros como Dios nos ama. ¿Y cómo podemos amarnos mutuamente como Dios nos ama?. Esto no es posible sin El.
Hijos míos, me gustaría tanto veros, estar cerca vuestro, pero solamente puedo hacerlo en el espíritu y en mi corazón. Y este corazón, el Corazón de Jesús, está en mí y en todos vosotros que me estáis leyendo. Rezad por mí, porque necesito vuestra ayuda para llevar a cabo esta misión que me ha sido confiada. ¡Rezad por mí, ayudadme, mis queridos hijos, mis bien amados hijos! Me gustaría llamaros así, pues soy vuestra pequeña mamá de Bélgica. Rezad por mí, la misión es ardua

¡Jesús es tan bueno! Todos sabemos que, con Jesús, llevamos nuestra cruz cada día físicamente, espiritualmente, a causa de esta misión, y también en nuestras propias familias, a veces. Sin embargo, ello tiene sus alegrías que compartimos mutuamente. Debemos saber que todo es gracia en verdad. Ofrezcamos en la Comunión de los Santos, a quienes tambien amamos en el Cielo, en ese mundo invisble que es su morada eterna. Esta comunión de los Santos, produce el alumbramiento para las almas, don del Amor en el don compartido.
Ojalá el Dios de ternura nos sostenga a nosotros los pequeños, con su Poder para ayudarnos a entender y perdonar como El nos pide hacerlo cuando alguien nos hiere y como El mismo lo Hizo en la Cruz. Dios Padre nos ha dado su único Hijo para salvarnos. En el mundo de hoy que lo han olvidado a El y ya no Lo conoce, nosotros, los pequeños estamos aquí para recordarles a todos que Jesús dio su vida por nosotros, que el ha sufrido como nosotros (más aun) que El temió la Cruz. Sí, Jesús temió la Cruz, lo mismo que nosotros tememos sufrir. Pero como El, aceptamos y ofrecemos nuestro sufrimiento en reparación, con la esperanza de salvar a aquellos que no desean ser salvados. La Legión de las Almas Pequeñas, camina en los pasos de El, Quien las guía por la senda del Amor Misericordioso prometiendo alegría pura y eterna.
Me gustaría hablarles ahora a todos aquellos hijos, los jóvenes que dudan de la existencia de Dios a causa de este mundo pervertido en que vivimos. Yo os exhorto con valentía, pues, estoy experimentando ya esta gran realidad, la Existencia Divina. Yo os digo: "Hijitos míos, no duden más!¡Os suplico! Es vuestra vida eterna la que está en peligro. Creed que veréis la Gloria de Dios, tanto dentro, como alrededor vuestro. Vosotros llegaréis a ser, si lo queréis, los misioneros del Amor Misericordioso en el mundo entero."

Recemos todos, sin excepción en defensa de la Iglesia de Cristo, por su representante, El Santo Padre y por todos quienes son fieles a la Santa Eucaristía. ¡Oh, hijos míos, cuánto ganarán si vosotros relmente así lo deseais! Yo estoy con vosotros, con vuestros sacerdotes, vuestras familias, vuestros responsables, en mi fragilidad de pequeña mensajera. Sin embargo, en los países donde la querida Legión se ha arraigado, somos nosotros los pequeños misterios, a quienes Jesús a través de Mamá María, usa para hacerse amar. Nosotros ganaremos, os lo prometo, de la fragilidad más la fuerza de los muy pequeños, brota de la Omnipotencia del Corazón del Dios-Amor. Déjenme deciros de nuevo mi amor y mi intenso deseo de amar siempre más a Jesús y María, quienes nos aman tanto y desean salvarnos. Podemos ser a veces unos pequeños porfiados, obstinados y a pesar de ello, Su amor por nosotros jamás termina.
Para todos vosotros a quienes Dios creó de la nada, esa misma nada tiene poder sobre El. Sea lo que sea, que uno diga o haga, Dios es aún el gran conquistador del mundo, aún si este mundo no lo desea, y´parece olvidarlo, yo declaro firmemente que Dios es el Omnipotente Misericordioso y el mundo Le pertenece.
Oh, lo digo de nuevo, mi amor, que es sacado de su Amantísimo Corazón y del Corazón de María , es el hermoso amanecer de un mundo nuevo que triunfará a través del Amor Misericordioso. Por la gracia de Dios, yo sólo vuestra pequeña mamá espiritual en la tierra. Jesús me envía a recordar a los hombres Su Infinito Amor. Amor, que no cesa de llamar, y darse a sí mismo en cada oportunidad por medio del Amor Misericordioso a las Almas Pequeñas.Todos debemos saber cuánto estos pequeños son amados a pesar de sus faltas.

¿Y quien es perfecto aquí abajo?. Dios reúne a sus pequeños para hacer un mundo mejor y sólo una cosa es necesaria para unir la Legión ¡ser pequeño!
Jesús desea recordar a sus hijos-sacerdotes la necesidad vital que la Iglesia sea la fuente de las verdades evangélicas que son ignoradas o están siendo ignoradas en estos tiempos en que vivimos. El pone a los sacerdotes, cara a cara con sus responsabilidades hacia el rebaño que les ha confiado. El desea que sean "canales" de su Palabra a través del mundo. Se le debe retornar a Dios lo que es Suyo y que le ha sido robado por inescrupulosos. En cuanto a nosotros, sus pobres pequeños, elegidos y tan amados por El, trabajaremos incansablemente para su gloria, para nuestro propio progreso espiritual, y lejos, lo más importante, para adquirir más el sentido de los otros. Amar, mis pequeños hijos es dar de uno mismo, cuerpo y alma, como ofrenda para salvar, dar, consolar y enseñar al ignorante, que Dios existe y los llama a una nueva vida.
Se debe dar a conocer a las almas a "Jesús" y su magnificencia.
Debemos reconocer que mientras más lleguemos a ser pobres y desprovistos ante nuestros ojos, más la Misericordia Divina penetra en nuestras mentes. Mentes abiertas a la venida del Espíritu del Amor en nuesros corazones. Por el Evangelio se les habrá añadido valor a los corazones que irradian con el Don, y viviremos lo mismo que Jesús enseñó a sus apostoles y lo divulgaremos por caridad a todos. Oh Dios, como siento dentro de "mí" el poder de tu Amor Misericordioso. ¡Ven, Señor Jesús!
¡Más y más, mi alma te busca!



Marguerite.-





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